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No es un juego, es amor

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No es un juego, es amor

Mensaje por Madame Pince el Vie Dic 18, 2015 7:26 pm

No es un juego, es amor


Por Cdlrs

¿Qué ocurriría cuando todo el mundo que conoces se desmorona? ¿Cuando eres arrastrada a un mundo lleno de peligros, un mundo que ni en sueños habrías pensado que existía? ¿Cuando acabas sintiendo algo por esa única persona que nunca se fijaría en ti...?

Una chica que encontrará el amor en la persona más inesperada, a la vez que se enfrenta a unos peligros inimaginables.

-¿¡Por qué no puedes aceptarlo Severus? -dije con lágrimas en los ojos- Me he enamorado de ti y no es ningún capricho de niña tonta. Ya no soy ninguna niña y tengo claro lo que siento.


Capitulo 1 Empezando de cero.


Siempre es difícil empezar de nuevo en un lugar que desconoces, cuando estás sola, sin tu familia ni amigos, estudiando en un país extranjero. Hacía apenas unas semanas que había llegado a Londres y ya echaba de menos los soleados días de España, el acento andaluz y mi universidad. Era mi segundo año como estudiante de derecho y había decidido pedir el traslado durante año a Londres, por cambiar de aires, pero ahora me arrepentía tremendamente.

Salí a la calle a la vez que me colocaba el chubasquero y miré con temor el cielo, hacía apenas unos días había observado unas figuras negras arremolinándose en el aire, a la vez que sentía como toda mi felicidad se desvanecía. Por supuesto, lo achaqué a mi nerviosismo por estar en un lugar apenas conocido y mi ansiedad por las nuevas clases en la universidad, pero los había vuelto a ver con más frecuencia. Me dispuse a caminar hacía el metro, cuando un impulso me hizo alzar la cabeza, y sí, ahí estaban otra vez esas figuras negras encapuchadas.

Atemorizada por lo que veía y por cómo me sentía, me dejé caer sobre la pared de unos viejos almacenes que se encontraban cerrados por reformas y cerré fuertemente los ojos, esperando que mis alucinaciones desaparecieran.

-Esos dementores me ponen los pelos de punta, no sé como aún no han atrapado a ese delincuente de Sirius Black- decía una voz a lo lejos- sientes como se te escapa la felicidad cuando están cerca y los pobres muggles ni siquiera se imaginarán por qué.

-Señorita, ¿se encuentra bien?- Abrí los ojos para ver como una señora de mediana edad me miraba con cara de preocupación, no pude evitar desviar la cabeza hacía esas figuras negras mientras me hablaba- Oh, son molestos ¿verdad? Se te ve mareada, venga, vamos a dentro, supongo que vendrás al hospital.

Ladee la cabeza, confundida, esa señora veía a esos seres al igual que yo, y ahora me hablaba de un hospital… supongo que no me vendría mal un pequeño reconocimiento, pensaba que me estaba volviendo loca.

-Esto, sí, al hospital… -dije sin apenas fuerzas... estaba muy triste.

La señora sacó de su bolsillo una especie de palo de unos 25 cm de longitud y pronunció unas palabras que no llegué a comprender, cuando de repente me alcé como levitando sobre el suelo. Me desmayé.

Cuando desperté me sentía aturdida, estaba sobre una superficie blanda, una cama, supuse y a lo lejos se escuchaba la voz grave de un hombre, discutiendo con una voz femenina.

-Le digo, señor Dumbledore, que debe dejarla descansar, ha llegado muy cansada.

-Y yo le digo madamme, que esperaré a que despierte junto a su cama, puede ser muy peligrosa por su condición, no sabemos quién es y es algo que debemos averiguar de inmediato.

Abrí los ojos tímidamente para encontrarme con un anciano con largas barbar blancas y gafas de media luna con un ropaje bastante extraño.

-Veo que al fin se despierta- comenzó el hombre acercándose a mi- nos gustaría hacerle algunas preguntas con el fin de aclarar su situación.

-Sí, claro -estaba dispuesta a contestar cada pregunta, ese anciano inspiraba demasiado respeto. -Pero antes, ¿Dónde estoy?

-Se encuentra en el hospital San Mungo de enfermedades y heridas mágicas. ¿Es usted de Beauxbatons? ¿No es inglesa verdad?

-¿Beaux qué? ¿San Mungo? ¿¡MAGIA!?, perdone, pero se está quedando conmigo ¿verdad?

-Oh no, señorita, ¿cómo se llama?- me preguntó el anciano- Mi nombre es Albus Dumbledore.

-Soy Claudia Solano, soy de España, he venido de Erasmus a Londres para estudiar Derecho. -Dije mientras me calmaba.

-Curioso, muy curioso-decía el anciano mientras paseaba por la estancia- Me está diciendo usted que tiene sobre 19 años y nunca ha sido llamada a estudiar donde le pertenece… ¿a una escuela de magia?

-¿Perdón? -me dispuse a buscar una cámara oculta, seguro que me estaban tomando el pelo.

-Creo que nos espera una larga charla, señorita Solano.

Madame Pince
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